Miércoles, 12 de enero de 2005
12 de enero
Andando. Camino de la facultad a la parada del autobús, y luego hacia Galatea, Marta. Cenar con Marta, Galatea. Besar a Galatea, Marta. Un ritmo nuevo a mi corporeidad. Jugaremos con sílabas, conjugaremos verbos; dividiremos secretos, diseccionaremos cuerpos.
Marta escribe hoy acerca de la soledad de una rosa, que espera con fruición a la abeja que se posará en ella. ¿Quién sabe cuándo? Yo quiero ser la abeja para siempre de ella prendado. Galatea es inmarcesible. Seguro que yo no seré la única abeja que libe sus néctares.
