Sábado, 15 de enero de 2005
15 de enero
Yular no descansa. Está atormentado, y su eco resuena como si yo conociera el grito que lo provocó. No sé por qué, me recuerda a Mari, mi venezolana desorientada.
Yular no descansa. Está atormentado, y su eco resuena como si yo conociera el grito que lo provocó. No sé por qué, me recuerda a Mari, mi venezolana desorientada.